UN MUNDO FELIZ

UN MUNDO FELIZ. Huxley lo auguró y ya hemos llegado

viernes, 3 de enero de 2014

MARCA ESPAÑA

                    El presidente de Sacyr, unos amigos y una presentadora de Telediario. Marca España.






Las grandes empresas constructoras de España estaban acostumbradas a ofertar, en lo que a obra pública se refiere,  absolutamente a la baja con presupuestos imposibles por falsos. Dos motivos claros: contribuir a engañar a los ciudadanos, en connivencia con la clase política dirigente, sobre el coste real de las obras a cargo de sus impuestos y, a partir de ahí, comenzar una espiral brutal de subcontratas a base de machacar las condiciones salariales y laborales de los trabajadores. Aún así, el coste real multiplicaba salvajemente el presupuesto y ese desfase en lugar de asumirlo la empresa lo asumía el erario público. Resultado: los trabajadores jodidos, los ciudadanos "paganinis", los partidos políticos con su "mordida" correspondiente y los ejecutivos que realizaron un presupuesto falso más enriquecidos aún. Ahora no hay dinero para hospitales y colegios, pero tenemos unos aeropuertos cojonudos donde corretean los conejos a su libre albedrío. Esto es España, el país donde el pícaro no es un sinvergüenza sino un héroe. Todo un retrato ético con sus consecuencias.

Sacyr (Marca España, bien sûr) marchó a Panamá creyendo que podría actuar bajo los mismos métodos corruptos y bajo el mismo halo de inmunidad que da el dinero a repartir (Marca España donde las haya) realizando una oferta, para una obra faraónica, absolutamente ridícula (ya entonces se advertía de que era irrealizable con ese coste) y ahora parece que el menospreciado cliente americano les sale gallo, u honrado. Vamos, que no es como un presidente autonómico español, y amenaza con hacer cumplir el contrato.

Temo que tratándose de un país modesto habrá hilos intergubernamentales que solucionarán el problema de la empresa española, a no ser que los estadounidenses (muy vinculados al canal de Panamá, con gran peso en el país y con empresas que salieron perjudicadas en el concurso de la obra por la estafadora propuesta de Sacyr) hagan de primo de Zumosol con sus vecinos continentales. Porque señores dirigentes y ejecutivos de Sacyr: puede resultar que los métodos que empleaban en España para enriquecerse esquilmando el dinero público gracias a comisiones y donaciones a los partidos políticos que promovían las obras, no valgan a tantos kilómetros de distancia. Y eso que es Panamá y saldréis de ésta de un modo u otro, porque si se os ocurre plantear una golfada de este calibre en un país como Estados Unidos os ponen un buzo de butanero y no salís a la calle en la puta vida.

Porque aquello no es España y el pícaro no es un héroe.

viernes, 15 de noviembre de 2013

TX










Vivimos en la época del gregarismo. Si no perteneces a un rebaño no eres nada (ser nadie ya sería algo) Tener entidad propia en cuanto a personalidad, criterio, capacidad de crítica, capacidad de autocrítica (esto duele) exigencia, capacidad de autoexigencia (¿para qué me habré puesto a esto?) Vale, lo dejo. Empiezo de nuevo.



Vivimos en la época del gregarismo. Si no perteneces a un rebaño no eres nadie (esto se entiende mejor, ¿no?) El individualismo tiene sus ventajas solo si sabes apreciarlas tú mismo -difícilmente lo harán los demás por ti- pero de modo inapelable, también sus desventajas – solo si temes que los demás lo aprecien por ti- El sentimiento de pertenencia suaviza muchas cosas de la vida. Digamos que la hace más fácil en lo práctico. El rebaño arropa, te otorga una identidad, te dice qué eres y de dónde vienes y, muy importante, a qué causa te debes (hoy no toca hablar del nacionalsocialismo alemán, bueno, del nacionalismo en general, aunque lo parece. ¿No les suena la melodía? Es siempre la misma aunque cambie la versión y el ritmo) Yo quería hablar de sentimientos de inferioridad, de vergüenza por lo que uno es cuando lo importante en la vida es lo que uno hace y pretende hacer, pero ya saben, mis problemas de concentración...



Todo este rollo que tanto les está aburriendo, o asustando a quien me estime, si queda alguien, viene a cuenta de observar cómo algunas personas pretenden maquillar el camino que les trajo aquí, es decir, sus ancestros, por ejemplo, para ganar en integración, en identidad para con el entorno, en pertenencia al rebaño, no reparando, para ello, en colgarse un aparatoso letrero del cuello que diga: “Me avergüenzo de lo que soy”



En esta tierra, como en otras dañadas por el discurso y la cansina cantinela tan analfabeta y tan de derechas (esto no lo saben, pero ya lo explicaré otro día) de la raza, la historia, la tierra, la nación, el grupo sanguíneo, la lengua (tengo que dedicarme a explicar el genocidio cultural y antropológico en pos de la necesidad política que supuso el batua) y donde no se habla en absoluto de la persona, ya que esta ha de estar supeditada al colectivo y... -Estoooo...a ver si me concentro, que no hay forma. Ya, sí...- En esta tierra, decía, hay especímenes que, para conseguir esa integración, ese ingreso en el calor del rebaño pretenden falsificar -eso no se puede conseguir- su origen, lo que ellos entienden, en su distorsionada y triste visión de la vida, su inferioridad, su nacimiento en una casta inferior, su trauma.



Una de las mayores cartas de presentación en esta tierra la representan tus apellidos. Determinan, en una importante medida, tus orígenes –orígenes a secas, para ellos orígenes raciales- y hay apellidos que suponen una luz de neón en medio de la noche. Personas con una carencia importante de personalidad propia, que necesitan imperiosamente el abrigo de una manada, por incapaces de ejercer la dura lucha individual que supone abrirse paso en determinados ambientes, débiles de criterio y convicciones, necesitan abjurar de sus orígenes, es decir, de las personas, sus ancestros, que les trajeron aquí. En ese momento tu apellido es una vergüenza, con ello el origen de tus padres, así, como suena, tu origen, tus raíces y sientes la necesidad de “asimilarlo”



Transformar el apellido Sánchez en Santxez  es todo un ejercicio de auto retrato sicológico. Falta de personalidad, criterio, sentimiento de persona, con lo que de individualismo va en el término, desarraigo, debilidad conceptual de principios... Muestra vergüenza de uno mismo, renuncia, ganas de auto denigrarse, auto desprestigiarse, decir que tus abuelos eran de inferior condición por su lugar de nacimiento, gritar a los cuatro vientos que eres inferior por naturaleza. Tristeza de uno mismo. Muy Huxleyniano todo.



Te sentirás arropado, pero para ellos siempre serás Sánchez, ni siquiera uno más, dado que, REALMENTE, no eres uno de ellos. Tu disfraz se trasparenta. TX viste la escritura pero la voz desnuda la palabra. Santxez, ¿lo oyes?, suena igual.



Mi grupo sanguíneo 0- me hace distinguido a tus ojos, te provoca envidia, pero, te aseguro, no me ayuda en mi lucha diaria por intentar, solo intentar, ser honesto, PERSONA.



Michael Jackson nació negro y murió negro. Aunque él se viese blanco. Pero lo importante, o no, lo que quedará, o no, para la historia, es lo que hizo por, para, con la música. ¿Lo entiendes?

lunes, 11 de noviembre de 2013

Meritocracia






Queridos madrileños, periodistas en general, periodistas de Canal 9, sinvergüenzas en sus múltiples modalidades,ganado ovino feliz de haberse conocido, españoles todos que pensáis que la deficiencia técnica, intelectual, ética y moral, así como la carencia absoluta de principios y valores es cosa exclusiva de los políticos que rigen nuestro destino y que éstos suponen alguna especie de plaga bíblica o extra planetaria que nos asola incomprensible e inmerecidamente y que nada tiene que ver con nosotros:

Los ciudadanos de Munich han rechazado en referéndum la posibilidad de que su ciudad organice los JJOO de invierno. Por eso Madrid está así y Munich así. Por eso Alemania está así y España así. Se llama meritocracia.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Premios




                                                    La de la izda es González Sinde. Sindergüenza





Acaba de fallarse, de nuevo fallidamente (esto no es humor, es mala baba) el Premio Planeta, así, con mayúsculas, para que la arcada sea más profunda de origen. Un premio habitualmente deleznable desde cualquier punto de vista lógico, ético y literario. Un premio creado por una editorial a la que la Literatura, con mayúsculas para que su relación con la salud mental quede más evidente, es una Diosa a la que hay que pisotear y escupir con saña como filosofía y medio para enriquecerse y destinar parte de esos beneficios al fútbol.  Esto es España, no sé si lo he dicho.

El método es el siguiente: se dota al premio de una cantidad económica infame, la mayor del mundo conocido, para que los voceros analfabetos de la prensa de este país que, salvo Segurola y un par más, no han sostenido un libro de no obligada lectura - los de la carrera no cuentan, majos -  y creen que Dámaso Alonso fue un torero de la posguerra, no paren de rebuznar a los cuatro vientos la buena nueva. Por supuesto, la calidad literaria de la obra a premiar no tiene ninguna importancia, se trata de negocio, incluso, si me apuran, no es necesario que el autor sea realmente el autor, de ahí que no me sorprendería que un año de estos la galardonada sea Ana Rosa Quintana, o su negro, es igual. Total, que se hace mucho, mucho ruido, se insiste a la borregada con el mensaje de que esta obra es digna de Plutarco u Ovidio y a vender ejemplares a doblón y capazos, ya que ir por la calle con un ejemplar del último Premio Planeta, oye, como que da "marca". Es el rebaño que componemos de postureo hueco e inane.

La edición fallada ayer es el no va más del hedor y el insulto que supone este premio y la editorial que lo concede. Finalista - se ve que les dio demasiada vergüenza, algo de pudor queda, aunque cueste creerlo- fue, nada más y nada menos, la ex ministra de cultura de Zapatero - perdón por el oxímoron - González Sinde, cuyo bagaje vital en pos de la cultura de este país es firmar guiones que pasarán a la historia del cine mundial como Mentiras y gordas, y velar durante años por que no les faltase dinero de los contribuyentes a la cuadrilla de jetas de este país que piensan que tienen el derecho a ser actores porque sí, aunque su mierda de producto no tenga demanda entre sus clientes, los espectadores, o porque el altruista y valedor cultural Teddy Bautista conformase una SGAE que más bien parecía la cueva de Alí Babá.

Por supuesto, se ha apresurado a declarar en rueda de prensa que esta distinción nada tiene que ver con su pasado ministerial. Maja, el hecho de tener que aclarar esto, pues... en fin. Excusa non petita...

Este es el panorama cultural de este país, estos son los que velan por la cultura de este país al estilo de los que velan por la Paz mundial y le dan el Nobel al presidente de los USA (el descojono) Pero hágame un favor, no se indigne tan rápidamente. Reflexione un momento; ¿Hacemos algo para no ser merecedores de toda esta mierda?

jueves, 30 de mayo de 2013

Quemar la lógica.



La razón contradice al tacto
y la memoria de las retinas recompone la ilusión que,
por descuido,
se rezaga cada amanecer.

No te quedes atrás,
no es la verdad la que habla,
es un perro del infierno que late sin cesar,
que consigue revertir cada ladrido
en una inyección de miedo
para  mantener inerte la rabia que necesitamos cada día.

Podemos gobernar nuestra propia lluvia.
Podemos aprovechar cada naufragio para hacer leña
y quemar cada noche la lógica.

jueves, 16 de mayo de 2013

¡Moderaos, cabrones obreros del sur!



Vengo a vomitar. La culpa la tiene mi amigo Fausto, el de Göethe enamorado de la bella Margarita no, el de Huesca amante del buen comer y el zirikiar, que cuando me caliento en lugar de intentar consolarme me azuza a varazos e insinuaciones de tipo… mejor esto lo dejo.

La perniciosa Alemania, ningún otro país ha traído para Europa más daño y destrucción en toda la historia moderna para que después tengamos que aguantar que nos miren por encima del hombro y nos ordenen qué debemos hacer para el bien común, nos vuelve a mear en la cara con la seguridad de que diremos que llueve. Acaba de firmarse una subida salarial en el sector del metal que, en los tiempos que corren y los argumentos que nos venden a diario para inflarnos a hostias mientras damos las gracias, podría calificarse de insultante.

Apenas 24 horas antes uno de los burócratas de Bruselas, Comisario de Asuntos Económicos, alemán, por supuesto, nos mostraba a los españoles el camino de la Redención a cambio de salvarnos de esta quema infernal que, por supuesto, nos hemos ganado, por vagos, derrochones y excesivamente celosos de nuestros derechos laborales y salarios desmedidos comparado con lo que disfrutan los esclavizados trabajadores de su recto país.

Pactan una subida salarial del 4’3% en un país en el que un trabajador de base goza de unas condiciones laborales y salariales infinitamente mejores que las de un portugués o español, mientras a éstos se les reprocha y castiga por la brutal crisis económica que padecen sus países provocada por políticos, como ellos, y se ponen todos los medios para salvar a toda costa a los bancos. Sí, los bancos, como los alemanes que se vieron entrampados hasta las trancas cuando reventó la antaño gloriosa Grecia y hubo que poner toda la maquinaria en marcha para salvarlos. Sra. Merkel, sus putos bancos de su puto país, tan bien gestionados ellos con la característica sobriedad alemana.

Una subida del 4’3% mientras ellos mismos recomendarán a los países periféricos medidas para mejorar su competitividad basadas en contención salarial y más productividad (trabajar más por menos) porque la causa del desmedido y desbocado dato de desempleo en España viene de las enormes ventajas salariales y laborales de sus trabajadores.  

Aún no han retomado este lema porque les da vergüenza, pero el espíritu…


sábado, 27 de abril de 2013

¡Ay Candela!


Hoy me siento especialmente consternado. Acabo de conocer el lado más duro de la crisis, de la pobreza, de la miseria. No se trata de los millones de parados que hay en este país que no han conseguido un empleo en los últimos 5 años, ni esas familias cuyos miembros se encuentran todos en desempleo y no hay un mísero sueldo que llevar a casa, ni esos ciudadanos y sus familias que recibieron la promesa del gobierno más demagogo y traidor, a los que dicen que son sus principios fundamentales, de la instauración de un plan de ayudas por su condición de dependientes en base a problemas trágicos de salud y que nunca han visto un miserable duro, ni, muchísimo menos, esas familias que se ven abocadas a la exclusión social y la marginación porque los bancos que arruinaron unos señores que se jubilaron multimillonariamente y que han sido rescatados con el dinero de los contribuyentes, les expulsan de sus casas y les convierten, además, en deudores de por vida (en el momento de concederte la hipoteca te tasan la vivienda en 300, amortizas 100 y cuando la falta de empleo, de la que no tienes la culpa, te impide seguir pagando te quitan la vivienda y sigues debiendo 200, con lo que cobran dos veces)

Todos estos casos no son el paradigma del dolor y la tragedia que la gestión de los políticos, que nunca responderán por su pésima gestión y la ruina causada, siembra a lo largo y ancho del país. Los parámetros verdaderos y reales de esta tragedia vital los marca Candela Peña de ¿profesión? actriz, española, que la precisión es importante para contextualizar el hedor moral que desprende el caso.

La pobre Candela se siente profundamente agraviada porque no le contratan para hacer una película al mes. Ella que se siente particularmente importante porque ha ganado tres premios Goya en su carrera. Los premios Goya, nos los vendan como nos los quieran vender, se reparten en una reunión de colegas y amiguetes con el loable y pulcro objetivo de decir al mundo lo buenos y estupendos que son. Es como si nos reunimos los componentes de mi familia en el salón de mi casa y decidimos otorgar a mi Teckel Gari Matrícula de Honor y Doctorado en Derecho Penal y proclamamos a los cuatro vientos que es el mejor picapleitos del año. Ese es el valor que tienen los endogámicos premios Goya, que dicen defender la Cultura cuando lo que defienden es el bolsillo.

Para que seamos conscientes de la gravedad del caso de Candela y, por ende, supongo yo, del gremio en general, les paso a exponer los ejemplos que la ínclita cita para que seamos conscientes de su trágica situación. Si son ustedes de lágrima fácil y emociones a flor de piel, les recomiendo no sigan leyendo dada la crueldad de la situación que paso a exponer.

Candela compra en el Dia. ¿Hay mayor síntoma de exclusión social? Es absolutamente injusto que una de las más laureadas representantes del gremio que lucha a brazo partido por culturizarnos con su sacrificio (Torrente, El pagafantas…) deba realizar la compra en un establecimiento que, ni por asomo, se les ocurriría visitar a la inmensa mayoría de ciudadanos de este país. ¡Qué vergüenza!

Candela no puede viajar en AVE. ¡Insoportable! Es de sobra conocido que todos los ciudadanos de este país que se desplazan entre sus principales ciudades lo hacen. De hecho, ya no existen autobuses que las comuniquen por falta de demanda, las carreteras se encuentran vacías de turismos y las líneas de trenes más lentas, incómodas y baratas pasaron a la historia por falta de uso.

Y lo que es peor, rayando en el desgarro más vital, Candela, al contrario que la inmensa mayoría de mujeres de este país, no puede permitirse que le maquille una tal Matallana, quien cobra a 300 eurazos el rimel, total para que se te corra de tanto llorar tus desgracias. ¡No hay derecho!

Esta es la ingrata situación de un gremio que dice haber nacido para ser actrices y actores. Una auténtica injusticia. Este es el termómetro de la moral de este país. Personajes que dicen tener una vocación y que se creen en el derecho inviolable de tener que ser sufragados con el dinero de los ciudadanos, para perpetrar, además, una labor que no tiene demanda del público, precisamente, por su nefasta calidad media. ¿Se les ha ocurrido en algún momento a estos jetas que si hiciesen un producto de calidad su “industria” podría financiarse con la afluencia de público?

Esta gente califica de Cultura su “industria” y por ello debe ser subvencionada con dinero público. Nada dicen de que, por igual motivo, deberían ser subvencionados todos aquellos  ciudadanos que digan haber nacido con vocación de escritores, pintores, músicos… Por supuesto ni se les pasa por la cabeza que, si no consiguen ganarse la vida con su vocación, puedan tener que dedicarse, como millones de sus conciudadanos, a otra actividad laboral que les sirva para subsistir. Quizás opinen que los millones de niños que actualmente pueda haber menores de, digamos, 10 años y que dicen querer ser futbolistas en el futuro, pues deban ser mantenidos como tales por el Estado hasta los 35 años aunque sean unos tuercebotas cuyos partidos no atraigan la atención de nadie. Todo porque no se vean abocados a tener que hacer la compra en el Dia.

Este es el nivel moral de la élite cultural de este país sin futuro. Por supuesto, cuando llegue la próxima cita electoral, harán campaña a favor del partido que les prometa más subvenciones, ese es su concepto de lo mejor o peor para este país. Este es el rumbo.

Finalmente un consejo: si lo que aquí ha leído le parece mínimamente acertado, no lo exprese en público. Los miembros de este Sindicato de la Cara Dura le llamarán fascista y vocero de la ultraderecha. Son cultos y progres.

sábado, 20 de abril de 2013

Servicio público


Radio Televisión Española es esa cosa que pagamos con el dinero que tanto nos sobra a los contribuyentes. En este país sin rumbo ni remedio, los contribuyentes son, básicamente, esas personas, trabajadores por cuenta ajena les llaman, que viven de una nómina y que tienen tan fácil defraudar al fisco que les hacen la declaración de la renta desde lejos, sin necesidad de que salgan de casa ni presenten ni un puñetero papel en ninguna ventanilla - hay que ver cómo mejoran los servicios públicos para lo que quieren - El resto de personas, declaran lo que les da la gana y el resto de sus ingresos lo guardan en bolsas en billetes de 500, que son unos papelitos que crearon los burócratas de Bruselas para perjudicar la circulación del dinero negro en Europa. Estoooo, ¿de qué iba a escribir yo? ¡Maldito problema de concentración! ¡Ah, sí!, el periodismo como eslabón en la cadena de transmisión de la cultura.


Pues eso, que esa empresa paradigma de la libertad de expresión, de la independencia periodística respecto al poder, que jamás ha sido manipulada por ningún gobierno de ningún color, que ve desfilar a sus profesionales de primera fila por la puerta - unos entran, otros salen - según quién alcanza La Moncloa, es vivo ejemplo del nivel cultural de este país. Vivo ejemplo del nivel cultural de la carrera periodística - por ende de la Universidad española - del nivel cultural de los intelectuales de este país, vivo ejemplo del pésimo uso y destino del dinero que tanto cuesta ganar a los ciudadanos, peones de este Mundo Feliz.

Una periodista del medio entrevista a una intelectual con motivo del libro que acaba de publicar:



Entrevistadora:  ¿Cual  han sido los motivos.........?

Escritora: ....yo soy de las personas que pienso.....

Ese es el nivel de toda la entrevista entre la periodista y la intelectual. Ese es el nivel del servicio, será por lo de las deposiciones intelectuales, público.


La periodista ha cursado una carrera universitaria para ganarse la vida con la palabra, hablada o escrita, y tiene un sueldo de dinero público siendo analfabeta.

La escritora se gana la vida con la palabra, escrita, siendo analfabeta. Como en la entrevista ha dicho que su libro está dirigido a los niños, pues no me sorprendería que la editorial que lo ha defecado en la vía pública sea pública, semipública o piense colárselo a la Administración de turno para su distribución en las escuelas.

Esto es España y España está como está. Este es el nivel de sus profesionales cualificados y de sus intelectuales. De ahí para abajo... Este es el país donde Pepe Blanco y Fátima Báñez llegan a ministros. España está en la ruina y cuesta decir que es sorprendente.  Esto es Marca España.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Estado de la inadaptación

Anatomía de un inadaptado

Las magulladuras de este corazón
son de andar a tientas,
las heridas de estas manos
son de hurgar en la basura,
los surcos de estas mejillas
son de lágrimas empedernidas.

Esta pereza en la sonrisa
es de adquirida incredulidad,
estos ojos verdes
son de creer en mañana,
esta pálida piel
de no fingir ser azul.

Esta rigidez en el brazo
es de no darlo a torcer,
esta espalda quebrada
es del peso de las dudas,
este estómago vacío
es de desayunar ausencias
y cenar recuerdos.





Dime que nombre

Dime que nombre ponemos a esto
pero, por favor,
no lo llamemos amor.

No llamemos intemperie
a esta soledad necesitada.
No llamemos silencio
a esta mirada que todo lo dice.

Llamémoslo desnudez
a pesar de la ropa puesta.






Inventario


Aquí los muertos vivientes
aquí los vivos durmientes

aquí las cenizas de los vencidos
aquí los derrotados por asumidos

aquí los inquietos por el frío
aquí los reyes de los que me río

aquí las montañas de mentiras
aquí las verdades mal heridas

aquí los recuerdos que convienen
aquí las memorias que nos duelen

aquí los pocos de los nuestros
aquí todos de sí mismos

aquí los dioses que nos manejan
aquí los diablos que nos tientan

aquí los caballos salvajes
aquí los burros sin ambages

aquí, estos pocos, los honestos
aquí, lo contrario, todos estos.

sábado, 12 de marzo de 2011

Admiración

Me he quedado helado al escuchar a esta mujer. Tanto, que soy incapaz de enlazar dos frases coherentes seguidas. Esto me suele pasar cuando la actitud, compromiso o valía de alguien me hace sentir, al entrar en comparación, inútil, pequeño, cobarde...

Coraje, valor, criterio, compromiso... Una infinidad de características de esas que hacen que tu vida sea complicada en esta mierda de mundo que conformamos, donde ser cobarde y pusilánime resulta infinitamente más cómodo, más rentable vitalmente.

Mi admiración, Señora.






viernes, 4 de marzo de 2011

Pertenencias

Tengo una incertidumbre que me enseña cada día,
tengo un pájaro en la cabeza
a días charlatán, a días mudo,
tengo una carta que nunca escribí
y una respuesta que jamás recibí,
tengo una colección de lágrimas
que es un álbum de fotos.

Tengo un valor y es lo que puedo hacer por ti,
tengo un ansia de buscar que pende de un hilo,
tengo un soñar que es un barco a la deriva
en lucha con las tempestades,
tengo un pronto que cada vez tarda más,
cosas de la edad.

Tengo un espejo al que no presto atención
y una nube que da al mundo.
Tengo una foto en papel mojado que es un oasis,
tengo un avión de papel en el que me gustaría viajar
como en tantos versos absurdos,
tengo una tentación pero no pienso mirar atrás,
tengo una luciérnaga que nunca alcanzo y me incita a seguir,
tengo el convencimiento de que no existe el Edén,
de ser así, ya lo habríamos jodido.

Tengo desprecios que repartir
y gestos que agradecer,
tengo miradas imborrables y puñales olvidados.
Tengo un instinto bandido y una reflexión cobarde,
tengo un final anunciado al que me acerco cada día,
tengo un nudo en la garganta que dejó una traición,
tengo un mapa arrugado que no consigo interpretar,
tengo un sentir inadaptado a este escenario hipócrita.

Tengo un frío que solucionar y una sed que combatir,
tengo cenizas que fueron proyectos
y alguna isla que buscar,
tengo tiempo perdido que dejé por los bares,
tengo dos bolsillos rotos y una piel acostumbrada a perder,
tengo un tacto guardado en la memoria
y una manzana que quiero compartir,
tengo vías muertas de las que huí
y algún tren pendiente de abordar.

Tengo un ayer que me pisa los talones
y un mañana que se hace esperar,
tengo dudas enquistadas, versos fallidos
y alguna timidez vencida.
Me queda alguna idea que vale la pena
y alguna herida que rezuma pasado,
tengo un corazón fatigado que no late, grita,
y una sangre que no circula, empuja.

Tengo una bala en la recámara para madrugadas de melancolía,
tengo una sonrisa asimétrica
por una dura batalla que me llevó al otro lado
del que volví descolocado,
tengo una palabra que es cuestión de fe
y muchos silencios que son la expresión del miedo.

Tengo una necesidad imprescindible:
mantener la creencia de que existe una isla,
en este maldito mar,
en la que naufragar.
Aunque sea mentira.

lunes, 24 de enero de 2011

Perdiendo

Me animaría a mi mismo
pero es que hasta el eco
decide escapar de este agujero
mientras el barro de la trinchera
no libera mis pies.

Me defendería de tus acusaciones
pero es que el sonido
no se transmite a través del vacío
en el que te recluyes.

Vaya par!
Uno medio sordo del silbar de las balas
otra ensordecida por la psicofonía que le legó la ruina.

Vaya dos!
Uno enrabietado por lograr salir de su trinchera
en busca de razones para llorar
otra ahogada en viejas lágrimas
que esposan su voluntad.

Y todos perdiendo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Yolanda

Yolanda sonríe. Lo hace con la naturalidad con que sonríen las personas que no conciben estar vivo sin hacerlo. O mejor dicho, sentirse vivo sin hacerlo. Sonríe con una franqueza tan simple y, a la par, tan arrolladora que te deja sin palabras. De pura envidia. Yolanda sonríe y es de los gestos que te hacen reconciliarte con lo que sea. Pónganle el nombre que quieran.

Llegamos a unas fechas en las que, para sentirnos bien, correremos como posesos a entregarnos compulsivamente a la adquisición de cosas que no necesitamos gastando dinero que no tenemos. Comeremos sin hambre, beberemos sin sed y saludaremos con efusiva hipocresía. Nadaremos en un mar de abundancia sin sentirnos ni por un solo momento afortunados por disponer de tantas y tantas cosas, porque cuando siempre has tenido algo llega un momento en que no lo valoras.

Yolanda va a sentirse bien independientemente de las fechas que marca el calendario. No necesita acercarse a los grandes almacenes de su ciudad para hacer acopio de bolsas repletas de vacío. Yolanda se sentirá bien simplemente charlando con su hermana Elena porque ya pueden hacerlo sin la presencia del cruel árbitro que hasta ahora recitaba una penosa cuenta atrás sin aparente intención de enmienda. Paseará con su madre con la pausa y la quietud emocional que da el saber que pueden hacer planes para la próxima semana y besará a su padre con la tranquilidad de que hacerlo ya no le sumerge a él en un pozo de sollozos porque sus besos ya no dejan tras de sí el portazo de una despedida. Yolanda se siente afortunada con las cosas que al resto nos pasan desapercibidas.

Yolanda fue diagnosticada de cáncer de mama a la edad de 34 años. Con metástasis ósea y hepática. Acaba de terminar su travesía por el infierno y no lo parece porque Yolanda, simplemente, sonríe mientras te cuenta lo que le ha ocurrido con una sencillez que te hace sentirte desafortunado. Sí, desafortunado. Porque ahora Yolanda está en disposición de valorar y exprimir las cosas y gestos aparentemente más simples, prescindibles y sutiles que nos rodean y que al resto nos pasan desapercibidos mientras perseguimos la liebre mecánica, el señuelo material, estúpido y vacuo que periódicamente cambiamos por otro igual de estéril e inane desde cualquier punto de vista humano y sentimental.

Podemos optar por sentir, desde nuestro engreído y absurdo concepto de normalidad, pena por lo que le ha ocurrido a Yolanda o podemos mostrar nuestra admiración por la entereza con la que ha llegado hasta aquí y, si me permiten, nuestra pizca de envidia por el sinfín de cosas que a partir de ahora van a hacer que Yolanda se sienta feliz y que nosotros ni percibimos.

Mientras tanto, con sencillez y con la determinación que da saber que la vida siempre es aquí y ahora, Yolanda sonríe

viernes, 3 de diciembre de 2010

Yo, profeta, auguro


Querido Al:

No dejo de pensar en ti. Me has jodido la vida llenándote el bolsillo de millones que te sirven para mejorar el tunning de tu puto jet privado. (aviso: hoy estoy malhablao) Confié en ti, te creí a pies juntillas todos y cada uno de los truculentos augurios que, en forma de venganza de la Madre Tierra, nos deparaba el futuro más inmediato. Creer en ti ha hecho mi vida insoportable, cabrón.

Vendí aquel estupendo todoterreno que tanto contaminaba y que me permitía acudir al trabajo por las mañanas en el duro invierno y lo sustituí por un precioso descapotable, no contaminante, de energía solar y estupendo para sentir el viento en la cara en ese futuro inmediato de sol y moscas que juraste nos aguardaba. Me han despedido por no acudir al trabajo ya que el reluciente trasto no arranca, dado que llevamos diez días bajo la nieve y el hielo, aquello que en absoluto importaba lo más mínimo a mi anterior vehículo.

Nieve y hielo, Al. Lo juro. Sí, nieve y hielo cuando todavía falta un mes para que entremos oficialmente en el invierno. Ese resplandeciente y cegador invierno que juraste nos aguardaba para siempre.

Mi actual mascota ha muerto, Al. Vendí aquel precioso San Bernardo que tanta compañía me hacía pero que de ninguna manera soportaría el clima que nos juraste nos aguardaba para siempre y lo sustituí por un caniche de esos de exposición y que en la pelu te lo dejan hecho un pincel. Le rasuran todo el cuerpo salvo el cogote, las patitas y la punta del r… y parece una estrella de la pasarela. Acabo de despegarlo de la cerámica de la cocina usando el soplete que mi vecino utiliza para quemar el cuto el día de matanza.

Estoy deshidratado, Al. El grifo ni gotea pues el hielo es perezoso a través de las tuberías. Tiré por el fregadero todas las botellas de vino y J&B que había en casa ya que el alcohol no casa con la sofoquina que juraste nos aguardaba y llené la despensa de latas de Coca Cola (¿no te patrocinarán, cabrón?) Tengo Coca Cola como para aflojar las tuercas de todos los submarinos de Rusia y Estados Unidos juntos. No hay dios que se las beba, Al. Levamos diez días sin pasar de 1º C y no recuerdo el color del suelo de mi calle, ese que tapa la puta nieve que juraste no volvería.

Está muriendo gente, Al. Dice la prensa que en Centroeuropa esta semana han fallecido treinta personas. Joder, Al, cerraron los albergues para la gente sin techo ante el verano saharaui permanente que juraste nos aguardaba.

Estoy perdiendo masa muscular. Las vacaciones de verano me las guardé para estas fechas ante el cálido invierno que juraste nos aguardaba y llevo diez días sin salir de casa. No puedo más. Tengo problemas estomacales porque estoy hasta los huevos de comer pingüino, esos bichos que aseguraste se extinguirían y ahora colonizan mi calle, Al, con lo bien que me sentaba antes la ensalada. Veo a mi vecino desde la ventana sobre la nieve mientras me crujen las tripas y me acuerdo del avión aquel de los Andes… Joder, Al!!!

Parezco de cartón piedra, Al. La piel me está evolucionando hacia una especie de pergamino granuloso sin tacto ni permeabilidad. No tengo qué ponerme. Tiré a la basura toda la ropa de abrigo que no necesitaría ante el futuro asfixiante que juraste nos aguardaba y tan sólo me quedé con un par de pantalones cortos de Osasuna, un Meyba de los 80 que encontré en el desván y una pamela que debió dejar olvidada mi madre de cuando iba a Benidorm. No tengo ni calcetines , Al y debo intuir que eso negruzco que hay a metro y pico de mis cansados ojos son mis pies.

Eres un cabrón. Ojalá se te hiele la puta cuenta corriente esa que amasaste dando conferencias avisándonos del tórrido futuro que nos aguardaba. Si hubiese justicia en este mundo ahora mismo te mandaban de jardinero al puto Ártico sin guantes de podar ni nada, en bolas.

Joder, no puedo más!! Y estamos en otoño!! El invierno aún no ha llegado y hay una foca echando la siesta en mi jardín. No lo soportaré. Si al menos no hubiera tirado el J&B!!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Sara

Sara encontró al resto de sus días con las maletas hechas al regresar a casa una tarde. El tiempo, y con él los latidos, se detuvieron de golpe al cerrarse la puerta. Ese día su corazón dejó de remar y sólo su cabeza rige su navegar. Y sólo con cabeza, con razón, no se puede soñar, porque entonces la vida deja de ser una búsqueda y se convierte en un viaje. Y los viajes sin sueños, sin fe, se convierten en paisajes en blanco y negro y en poemas de versos de sentido único.


La tristeza es un cielo con nubes en lista de espera,
la alegría es un desliz que el destino nos cobra,
la angustia es un buzón sumido en la ansiedad
por la carta que no llega.

Y los versos resultan tañidos
que acompasados anuncian la sombra
y el invierno extiende su prisión incolora
sobre la superficie del lago
apresando a los peces de vocación saltarina.
Y no hay labios y no hay tacto
y se detienen las olas,
la marea diaria.


Y cada noche, al acostarse, Sara se dice que así son las cosas, lo que suena como el ladrido del perro cobarde que pretende contagiar su miedo para así engañarse y creerse fuerte. Mientras su corazón, a quien ella niega la voz, se pregunta qué maldita penitencia redime a los corazones caídos en la desolación, asesinados por la quijada de la traición de aquel a quien entregaste tu vida y consagraste tu ser.

Y los versos resultan tañidos
y no hay labios y no hay tacto
y se detienen las olas, la marea.

martes, 19 de octubre de 2010

Maimónides

Los antiguos dijeron que el alma tiene salud o enfermedad, de igual manera que el cuerpo tiene salud o enfermedad. El alma está sana cuando su talante o el temple de sus partes le dan la disposición requerida para realizar de modo constante las cosas buenas, las acciones correctas. El alma está, en cambio, enferma cuando su talante y el temple de sus partes la ponen en disposición de obrar siempre cosas malas y acciones nefandas.

(…) En algunos tiempos y en algunos lugares ha habido algunos de estos hombres virtuosos que se han inclinado hacia algunos de los extremos, en el ayuno, en las vigilias prolongadas, en la abstinencia de carne, en la renuncia al vino, en el apartamiento de las mujeres, en el vestir ropas de lana o de pelo, en el habitar en montañas, en el aislamiento en desiertos. Pero no hicieron ninguna de estas cosas sino a modo de tratamiento terapéutico, tal como hemos mencionado, y a causa así mismo de la corrupción de la gente de la ciudad. Cuando ven que ellos pueden corromperse en su compañía, cuando ven su proceder, temen que por su causa se corrompan en sus costumbres y por eso huyen de ellos a los desiertos y a los lugares donde no habite ningún hombre pervertido, tal como dice Jeremías: “¡Ojalá tuviera en el desierto un albergue de caminantes, yo abandonaría mi pueblo y me iría junto a ellos, porque éstos todos son adúlteros, una banda de traidores”.

Maimónides, Etica.

domingo, 3 de octubre de 2010

Caballos salvajes


Chris McCandless se había sentado a jugar la partida para la que estaba predestinado y tuvo el valor de levantarse cuando tenía la mano ganadora. Esperó a demostrar que tenía dotes de triunfador para romper la baraja y empezar otra vez. Pero esta vez la que estaba decidido a jugar era SU partida.

La de Christopher Johnson McCandless es una historia de pura vida, de pura valentía, de pura humanidad. La determinación única, sencilla y clara de salir ahí afuera en pos de la búsqueda más plena y crucial que un ser humano puede emprender: la búsqueda de sí mismo. Un pecado mortal que los guardianes de la oficialidad jamás le perdonarán.

Cuando en agosto de 1992 Alex Supertramp –seudónimo que Chris adoptó en su Odisea- exhaló su último suspiro en aquel viejo y destartalado autobús abandonado en la conocida como Senda de la Estampida, en Alaska, que le sirvió de hogar los últimos meses de su vida, el último latido de su corazón puso en marcha un auténtico viento de libertad. Un mensaje de libertad que los augures de la derrota jamás podrán acallar lanzando su mensaje de miedo, de muerte, su llamada al redil. Pretenden amedrentarnos la pasión haciéndonos creer que lo importante es la anécdota, el accidente, insistiendo pertinazmente en que volar es de inconscientes y que la inconsciencia nos aboca a la tragedia. Mienten, manipulan. Manipulan para asesinar cuanto antes la memoria de Alex, porque Alex no murió con Chris.

Te dirán que Chris McCandless fue víctima de su estupidez, de su imprudencia, de su locura. Te lo dirán aquellos a los que aterra la mínima posibilidad de soltar amarras de puro cobardes, te lo dirán aquellos que han aceptado un destino que, en décadas de vida, no les deparará ni un solo minuto de plenitud como los que Chris disfrutó los dos últimos años de la suya. Dos años que fueron SU vida. Toda una vida.

La muerte de Chris no fue consecuencia de su osadía como pretenden hacernos creer los soldados de la cordura. El ya había hallado las respuestas que se había propuesto encontrar dentro de sí e intentó regresar a la civilización, lo cual fue pospuesto por la propia naturaleza. La ingesta posterior de los vegetales equivocados que le llevaron a morir fue un simple accidente. Su muerte fue un accidente y, en el global de su historia, una anécdota.

Chris McCandless saboreó bocados de felicidad que la inmensa mayoría jamás podremos ni soñar. Chris McCandless no es un inepto que se buscó su final, es un ejemplo. Un ejemplo de valentía, de rebelión, de inconformismo con lo material y de pasión por lo espiritual. ¡Joder!, un puto héroe para todos aquellos cobardes que nos encontramos perpetuamente paralizados por el miedo al umbral de nuestras respectivas Sendas de la Estampida, amansados por la seguridad. Un héroe para todos aquellos que sentimos su impulso pero que, por cobardes, nos sabemos para siempre caballos salvajes con tos y cojera.

viernes, 6 de agosto de 2010

Tyler

Como es el personaje de una película, en cierto modo un tanto histriónica, vuestro subconsciente os ha ganado nuevamente la partida y lo habéis tomado por eso, una exageración propia de un determinado cine con el único objeto de llamar la atención y pasar el rato y que siga el espectáculo. Sin más. Pero no, Tyler Durden es un cabrón que existe. Y más vale, añadiré yo.

En la mejor novela de Onetti se nos explica algo así como que la vida es un cúmulo de vidas breves que se van sucediendo unas a otras. Yo diría que la felicidad –bueno, eso no existe- los momentos felices de los que disfrutamos, son vidas breves que se intercalan en la jodida rutina que El mundo feliz nos impone. Algunas de esas vidas breves nos surgen bien por casualidad, bien porque alguien nos las procura, etc. Ahora bien, todo esto ocurre con escasa frecuencia, así que no nos queda más remedio que buscarnos nosotros mismos esas vidas breves porque de lo contario no nos queda otra que balar sin descanso en el meollo del rebaño (a muchos les gusta, en fin…) Y exactamente en este punto es donde entra en juego el cabrón de Tyler Durden. Bueno, Tyler Durden siempre está ahí, lo que entra realmente en juego es el valor que debemos echarle para escucharle y, -¡qué cojones!- hacerle caso y liarnos la manta a la cabeza. Tyler Durden es esa reflexión que nos sacude intempestivamente para que rompamos con la seguridad, con la comodidad, con la cordura, con la oficialidad, con la sensatez y nos adentremos, aunque sólo sea por el espacio de una vida breve, en ese sueño, en ese deseo ante el que tantas veces nos hemos plantado y nos ha faltado el valor para morder, sacar la cabeza de golpe de este puto mar y pegar esa bocanada de aire salvador que nos da la vida y el aguante para que, una vez metida la cabeza adentro de nuevo -qué remedio- podamos ir tirando y luchando hasta la siguiente sugerencia de Tyler Durden. Porque Tyler Durden siempre vuelve, no se calla. En nuestras manos está escucharle y procurarnos de cuando en vez una vida breve que nos de aire. Con una cerveza en la mano, ¡por Tyler!.

miércoles, 14 de julio de 2010

Degeneración

Degeneramos. Nos vamos a pique. Los dinosaurios tuvieron su época de supremacía y ésta se les pasó permitiendo que otra especie diferente –nosotros, mismamente- y con mejores posibilidades de adaptación al medio iniciara una dominación planetaria que aún sigue vigente. Las razones que llevaron al fin del reinado de esos bichos dicen que fueron naturales y repentinas. Las que van a llevar al final de nuestro reinado no se si serán naturales pero de repentinas no van a tener nada. Vamos a morir de éxito, lentamente, del éxito que supone haber vencido, hasta cierto punto, a la naturaleza y haber sido capaces de anular un mecanismo clave en la evolución y fortalecimiento de las especies como es la selección natural, esa regla inexorable y absolutamente eficaz que consigue que solamente los más fuertes, rápidos e inteligentes puedan sobrevivir y transmitir sus cualidades a las generaciones futuras. Hemos conseguido tales avances que para sobrevivir y procrear ya no es necesario ser fuerte ni, mucho menos, astuto. Siento decirlo, pero esto lleva a la degeneración paulatina de cualquier especie. ¿No se lo creen?

Leo hoy en la prensa que un australiano al que echaron de un bar porque estaba más cocido que un garbanzo, no se le ocurrió mejor cosa que buscar consuelo y conversación en la jaula de los cocodrilos del zoo de su ciudad. El genio saltó una valla y abrió una puerta, así que permítanme pensar que era más imbécil que borracho, y se sentó en el lomo de un cocodrilo de agua salada de cinco metros. El amoroso momento de intercambio intercultural -absolutamente descompensado dado que el cociente intelectual del cuadrúpedo era muy superior al de su visitante- se zanjó con heridas en la pierna del representante de la especie que domina este planeta por poco tiempo. Ahí termina la noticia de agencias pero es de suponer que este señor, gracias a las avanzadas técnicas médicas de las que disponemos actualmente, será curado y podrá seguir cultivando por el mundo sus dotes de ser racional y superior. Y procreando, claro. Legando a las futuras generaciones sus cualidades intelectuales que le sitúan en la cima del mundo.

Esto se va a la mierda. La selección natural que premiaba la inteligencia y la perpetuaba no las hemos cargado. Esa selección que habría hecho que el amigo fuese devorado por el lagartijo y su legado genéticointelectual quitado de la circulación. Somos cada vez más imbéciles. Y lo que nos queda. Esto es el fin de la especie.

lunes, 5 de julio de 2010

Kowalski

Quiero tener un vecino como Kowalski. ¡A tomar por culo! Un tipo que no me dedique una sonrisa hipócrita cada mañana porque lo dice el manual ni me hable del tiempo desde su puerta cuando aún mi corazón no ha recobrado sus pulsaciones normales tras la berrea del despertador y mi ceño sigue pareciendo la etapa reina del Tour. Un tipo que no me tenga más consideración que a su perro por el hecho de que a un antepasado mío se le ocurrió que transformarse en bípedo le resultaría útil para coger higos. Kowalski utiliza su mala hostia como escudo porque lo que le rodea no le gusta y la diplomacia es cosa de personas que no son de fiar. Huye hacia adentro y si no es feliz es a causa de que la autocomplacencia que mantiene inane al rebaño no va con él. Es capaz de distinguir la miseria en un hecho aunque sea él el autor y eso pone en dificultades a la sonrisa. Kowalski es áspero, antipático y sincero hasta el dolor. Por eso la gente como Kowalski es de fiar.